Marqués de Sade
Donatien Alphonse François de Sade, más conocido como el Marqués de Sade, nació en París en 1740 y ha pasado a la historia como una de las figuras más controvertidas de la literatura y del pensamiento occidental. Noble de cuna, fue educado en los valores del Ancien Régime, pero su vida estuvo marcada por una continua transgresión de todas las normas sociales, políticas, religiosas y sexuales de su tiempo. Sus inclinaciones libertinas y sus numerosas estancias en cárceles y manicomios –incluida la Bastilla y el asilo de Charenton– alimentaron su leyenda tanto como su obra escrita.
Fue autor de novelas, obras de teatro y ensayos donde la sexualidad se entrelaza con la filosofía, el poder y la violencia. Su obra más emblemática, Los ciento veinte días de Sodoma, escrita en condiciones extremas, ofrece una visión descarnada y provocadora de la perversión humana. También destacan Justina o los infortunios de la virtud y Julieta o las prosperidades del vicio, donde desarrolla su visión radical del deseo, el ateísmo y la crítica a la moral tradicional. Aunque fue denostado y censurado durante siglos, su figura fue reivindicada en el siglo XX por autores como Bataille y Foucault, que vieron en él no solo a un provocador, sino a un pensador extremo de la libertad. El término «sadismo» deriva precisamente de su apellido, lo cual refleja el profundo impacto que tuvo su visión del erotismo y la crueldad. Falleció en 1814, recluido y en el olvido, pero su obra sigue despertando fascinación, rechazo y debate.
