Una sátira existencial sobre un hombre común que, en un intento de escapar de su gris rutina, viaja a Venecia solo para encontrarse en una sucesión de episodios absurdos, reflejo de su propia disolución interna. Mendoza combina humor surrealista, melancolía y reflexión filosófica. Una novela menor en extensión, pero rica en hallazgos literarios y amargas carcajadas.